28 febrero, 2012

Jueves, 15 de marzo. Presentación en Ra del Rey

Presentación de la carpeta de aguafuertes "Elogio de la pasividad" con textos de Julio Llamazares. Contaremos con la presencia de Julio Llamazares, Segundo Santos (Editor) y Antonio Santos. A las 20 hs en galería Ra del Rey.

Viernes, 2 de marzo. Mesa redonda en Madrid

Mesa Redonda: Arte degenerado o la degeneración del arte. Con la presencia de Carmen Pallares, Davi Lechuga, Tomás Paredes y Antonio Santos. A las 20 hs en Galería Ra del Rey, calle Reina Nº 11.

Antonio Santos expone en Madrid

01 noviembre, 2011

TALLERES EN MÉXICO (Noviembre 2011)


El cinco de este mes viajaré a México y me quedaré allí hasta el treinta. Me han invitado, desde el Ministerio de Cultura de aquel país, para impartir talleres en la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco (del 7 al 11 de nov.), en la carpa de la ENPEG "La Esmeralda" (Cenart) (del 14 al 17 nov.), en Oaxaca (del 21 al 24 de nov) y en la Feria del Libro de Guadalajara (del 25 al 30 de nov).
El taller se titula "El esqueleto de las cosas" y trata del álbum ilustrado.
Participaré en algunas mesas redondas. También habrá revisión de carpetas de ilustradores y otras propuestas girando en torno a la literatura.
A mi regreso seguiré contaré la experiencia.

MAURICIO (Cuento mexicano)

Se levantó tarde. Había dormido maravillosamente. Después de ducharse y ponerse su traje nuevo, comprado para la ocasión, salió a la calle. Se dirigía al concesionario de automóviles donde iba a estrenar un fabuloso descapotable rojo, como mandan los cánones. Se había gastado todo su dinero en aquel capricho. Además, para redondear el día, tenía una cita con una mujer a la que había cortejado desde hacía mucho tiempo. Hoy era el día.
Tomó la avenida y se internó en un paraje solitario. Allí, elegantemente vestida, estaba ella. Se saludaron con cortesía. Se bajó del coche, le abrió la portezuela y, cuando ella se hubo acomodado, la cerró.
Siguieron por una bonita y serpenteante carretera junto al mar. A lo lejos se veían los barcos y los cristales del agua.
  • Estás bellísima.
  • Tú también.
  • Si supieras cuanto tiempo te he esperado.
  • Y yo a ti. Te he deseado desde el día en que naciste. Todavía te recuerdo en brazos de tu madre buscando, desesperadamente, su pecho. Eras tan gordito...
La carretera seguía en su sinfín de curvas.
  • Puedo besarte ahora.
  • Debes hacerlo. Ha llegado el momento.
Mauricio dejó el volante y la abrazo. Se fundieron en un beso mientras él, con el pie derecho apretaba el acelerador hasta el fondo.

30 octubre, 2011

INCLUSIONES


La idea de incluir objetos en algunos de mis trabajos surgió en un paseo campestre. Uno suele encontrarse muchos objetos a los que normalmente no damos ningún valor; una lata vieja y oxidada, un trozo de madera abandonado por los xilófagos, un canto rodado modelado por el roce y el agua durante cientos, tal vez miles, de años. Son objetos que me gusta recoger, mirar, acariciar y que, en ocasiones, llevo durante semanas en los bolsillos.
Pensé, que si los introducía en un cuadro, que si lo pintado pasaba a ser marco, esos objetos cobrarían una importancia que nos obligaría a reparar, con atención, en ellos. Era, también, una especie de guiño al maestro Duchamp y a sus rade-mades en cierta clave humorística. A la vez se establecía un juego semántico, un poc
o a la manera de los espejos velazqueños (ya saben lo de la imagen de fuera que entra en el cuadro estableciendo una especie de tridimensionalidad en la superficie plana). En fin, comeduras de coco de alguien que se dedica a esto de la imagen.
Al final, como me sucede siempre, todo este tinglado que podía parecer serio, incluso artístico se desbarató. Sucedió que pasé por una tienda de juguetes en Madrid, una de mis favoritas. Entré al ver una maravillosa colección de peonzas en el escaparate. Compré algunas y se me ocurrió pintar una serie de cuadritos de niños jugando con ellas, incluso me pinté yo, tan viejo, en uno. Y las cosas dejaron de ser serias y merecedoras de un cierto respeto.



19 septiembre, 2011

ANTONIO SANTOS EN EL DRAGÓN LECTOR. 22 DE SEPTIEMBRE

DE ÚLTIMO MOMENTO. SE HA CAMBIADO EL HORARIO. SERÁ A LAS 21 HS. ALLÍ OS ESPERO.

10 septiembre, 2011

El jarroncito chino

El jarroncito chino estaba en la vitrina, con sus alegres colores y su peana de madera tallada de dragones y lacada en negro. Llevaba en casa lo que se suele decir "toda la vida", pero , en realidad fue un regalo que alguien le hizo a mi abuela Silvia. Perdido su valor sentimental, siempre mantuvo ese lugar privilegiado, por el económico. Al parecer era una pieza "interesante", en palabras de un especialista, datada en trescientos años de antigüedad. La  abuela había comentado, en su día, que se trataba de  un regalo hecho por un alumno de la escuela de primaria, donde ella era docente.
Hace unos días Cristina estaba limpiando la vitrina y se le cayó al suelo, rompiéndose en mil pedazos. Mamá se molestó algo pero, con su natural cortesía dijo-" No se preocupe Cristina. Estas cosas les suceden a los que quitamos el polvo". En ese momento, no sé por qué, miró a mi padre con cierto aire de reproche. Por supuesto, él siguió en su sofá viendo el partido de tenis mientras saboreaba una cerveza.
Decidieron que destrozado como estaba no tenía reparación posible. Lo mejor era tirarlo al cubo de la basura, pero yo me ofrecí a recoger los pedazos, los metí en una caja y los guardé en mi habitación. Allí estuvieron hasta  las vacaciones de Semana Santa. Me compré un superglue, un rollo de cinta de pintor y me dispuse a restaurarlo. Fue entonces cuando reparé en aquel trocito de papel , lo desdoble y leí - "Te amaré siempre, Alfredo".  No dije nada a nadie. Después encolé todos los pedazo pegando la dedicatoria en su interior  y lo devolví a la vitrina.
Le falta un pedacito. A veces, lo saco de su lugar y, mirando por ese huequito, lo hago girar como si fuera un caleidoscopio. Entonces, veo una multitud de cristales que componen una forma  de alegres colores. Es algo mágico que sólo yo soy capaz de percibir. Mis padres dicen que tengo demasiada imaginación.

07 septiembre, 2011

ANTONIO SANTOS EN EL DRAGÓN LECTOR. 22 DE SEPTIEMBRE

Inauguración de la semana dedicada al ilustrador Antonio Santos.
"Las semanas de la ilustración" son unos encuentros regulares que se celebran en la librería El Dragón Lector dedicados a profundizar en un ilustrador y su obra. Después de la charla del ilustrador tomamos un vino juntos.
22 de septiembre, a las 19 hs, en el Dragón Lector (calle Sagunto 20, Madrid).

30 agosto, 2011

Entrenador cultural en Madrid, una opción diferente. Antonio Santos.

"Educado en el seno de una familia de artistas, su interés, vocación y formación le han proporcionado un gran bagaje cultural, que le permite desarrollar con profesionalidad la labor de "cultural trainer" en Madrid. Su gran conocimiento de la obra expuesta en Madrid, de la historia del arte en general, de la literatura, sumado a su caracter afable y abierto hacen de Antonio Santos un excelente acompañante para iniciarse o profundizar en el mundo del arte, recorriendo los distintos museos y exposiciones de Madrid. Una opción diferente para personas con poco tiempo y gran interés cultural, Antonio selecciona las exposiciones a visitar, ajusta el programa y, en el tiempo que Ud. pueda dedicar, lo introduce en la obra, el artista, su entorno social y artístico, técnicas, historia, etc. Podrá así estar al tanto de lo que sucede en Madrid en el mundo del arte. ¡No se arrepentirá! Una opción cultural diferente."

ESPERO QUE OS INTERESE EL PROYECTO QUE ESTOY DESARROLLANDO Y QUE HAGÁIS DIFUSIÓN DEL MISMO. ANTONIO SANTOS.

08 agosto, 2011

Taller en Colombia

En julio, invitado por el colectivo Cuatro, tuve el placer de impartir un taller en la ciudad de Girón y en el mismo espacio realizar una muestra con una de mis artistas favoritas, Michele Siquot. La estancia fué maravillosa. Juan Carlos, Carolina, Wilson, Rocío (la dueña del hotel donde me alojé)...amigos de esos que uno desearía ver con mucha frecuencia. Energía positiva, nutritiva, creativa, uno regresa de allá con un montón de ideas, que espero, cruzo los dedos, no se me olviden gracias a mi amigo alemán.  











10 julio, 2011

LAS PEQUEÑAS COSAS

Fermín tiene un jefe antipático y desabrido. Nunca pide nada por favor, jamás con una sonrisa. Se llama Eusebio Martínez, es el dueño de una pequeña oficina de contabilidad donde trabajan los dos.
-Fermín, deme los libros de la carpintería del segundo. Dice sin levantar sus lentes de los papeles que está hojeando. Y Fermín acude presuroso con un desgastado libro de contabilidad modesta.
-Fermín, vaya a por un cortado y dese prisa que me gusta caliente. No pierda el tiempo en charlas estériles, como hace siempre. y Fermín extendiendo la mano recoge las monedas y sale diligente. D. Eusebio, como siempre, no desvía la vista de los documentos que está revisando.
La oficina es vetusta. Hace décadas que nadie pinta sus paredes. Dos archivadores, dos mesas de similar tamaño, dos sillas y un perchero constituyen el escaso mobiliario. Cuando aparece algún cliente Fermín le cede su asiento.
-"Traiga dos cafés y no se demore".
En la pared, junto a un grupo de pequeños agujeros, colgado de una chincheta, está el calendario en el que aparece un bodegón lleno de suculentas frutas, única nota de color del lugar.
El pequeño despacho está en un edificio viejo con la fachada oscurecida por el humo de los automóviles. Un lugar alegre y lleno de vida en su interior, donde varios talleres y oficinas, además de un bar comparten la vida.
Fermín acude a su trabajo con puntualidad, apenas habla y sólo hace un alto para comer en el modesto bar del cuarto piso. Un menú barato y sabroso que prepara Dña. Claudia, la cocinera. Fermín siempre guarda un par de trozos de pan en los bolsillos de su raída americana.
De anochecida regresa a su minúsculo apartamento compuesto de una sola pieza con cocina americana y un pequeño baño. Una cama, una pequeña mesa camilla, tres sillas y un armario amueblan la estancia. La vivienda está en orden, limpia. Una sola ventana da a un patio de luces por donde entra suficiente claridad como para no tener siempre prendida la luz eléctrica.
En un pequeño transistor escucha, cuando no el parte, música. En una de las sillas reposan algunos libros que, una vez leídos, serán devueltos a la biblioteca o abandonados en algún banco del parque.
Al entrar deja, en una bolsa de plástico que pende de un clavo, los mendrugos de pan. Luego se quita la chaqueta y los zapatos. En zapatillas, prendida la radio, prepara la cena. A las once se acuesta y lee en la cama hasta que el sueño se apodera de él.
Mañana será sábado, el día esperado. Cuando Fermín se despierte, después de desayunar y asearse, tomará la bolsa de plástico y, con mucha parsimonia, irá deshaciendo los trozos de pan hasta reducirlos a migas. Los meterá de nuevo en la bolsa y saldrá a la calle. Así hace todos los sábados.
Se sentará en un banco del parque rodeado de pájaros. Por un rato, un largo rato, se sentirá feliz y sonreirá varias veces antes de regresar.

06 junio, 2011

Taller en México

Por fin estuve en México. Me llevó de la mano Alejandro García Schnetzer e invitado por el Ministerio de Cultura de México. Impartí un taller en la Universidad Centro a estudiantes de diseño gráfico, todos ellos muy simpáticos y participativos. Otro taller en la Ceiba Gráfica, en Xalapa.


Universidad Centro

Universidad Centro



Universidad Centro

Os recomiendo especialmente que busquéis en Internet este lugar, se parece mucho al paraíso que soñaría cualquier artista. En la Ceiba aprendí a hacer litografía sobre piedra, dejando dos de tamaño mediano y una carpeta que contiene 7 más y un texto de Alejandro.

  
La Ceiba Gráfica


 
La Ceiba Gráfica




La cocina de la Ceiba.
















Regresé muy a mi pesar. México es uno de los países donde me gustaría vivir. El por qué no se lo tengo que explicar a nadie que haya estado allá y la mejor respuesta es ir.  
  

Con Alejandro, el día que resucitamos al colibrí 

¿Qué hubiera sido de mí sin Claudia?


En noviembre, invitados también por el Ministerio de Cultura de México, regresaremos otros quince días a impartir unos talleres, esta vez en Guaxaca, Guadalajara y México DF. 




25 abril, 2011

GARCÍA VILELLA

Cuando yo era niño vivía en Madrid. La casa familiar tenía una forma extraña, parecida a las pesas de un forzudo. En un extremo estaba situado el hall, el comedor de invitados-ese que rara vez se utilizaba- y la habitación de mis padres. En el otro, la cocina, el cuartito de estar y nuestras habitaciones. Ambas partes se unían por un largo y estrecho pasillo que debíamos atravesar si queríamos llegar al otro lado. Pues bien, en ese pasillo, a modo de guardianes, se hallaban dos cuadros de García Vilella, uno de los cuales es el que aquí reproduzco. El otro fue destruido por nosotros. Esas pinturas, que tanto han influido en mi manera de ver el mundo, nos producían, en aquel entonces ,un pánico enorme. Creo que a ello contribuían sus colores ácidos y violentos, sus formas aristosas de contornos muy marcados y, por supuesto, la temática. El caso es que, cuando queríamos ir a la zona de mis padres lo hacíamos a la carrera, encendiendo las luces , hasta que un día, pertrechados con todo tipo de "armamento"- pinzas, cepillos de los zapatos, tenedores, algún cuchillo etc- atravesamos el pasillo , arrojando nuestra munición sobre los terribles guardianes de G. V. Así se perdió uno de los dos cuadros y el que sobrevive lo hace gracias a que mi padre, al percatarse del atentado, decidió descolgarlo y guardarlo en su despacho.
Pobre García Vilella, un pintor tan interesante, tan original y tan olvidado de todos. Apenas sale , raramente, alguna cosa suya en subastas. Homosexual en una época en la que te podían meter en la cárcel por ello, la vida debió ser dura para ese espíritu sensible, así que decidió exilarse en Alemania. Allí derivo hacia el arte abstracto, con una pintura muy densa de materia muy trabajada, intensa e interesante. En Alemania, vislumbró, por fin, el éxito que merecía, y, cuando las cosas empezaban a irle bien, cuando comenzaba a paladear el éxito , se lo llevó un cáncer. Espero que un día se te rinda el merecido homenaje. A mí, sin tu saberlo, me enseñaste a "ver" vida en la pintura, educaste mi mirada, y por ello te doy las gracias y te pido perdón por destruir aquella pintura que ,a los ojos del niño que soy, era tan real como la realidad misma.

DANIEL ONESIMO

Nació deforme, con una pierna más corta que la otra y una joroba que, desde el principio, fue el origen de dolores de espalda bastante agudos. Sus años de infancia no le plantearon serios problemas, aunque no podía jugar al futbol con sus compañeros se integraba facilmente en todas aquellas actividades en las que, su minusvalía, no era un inconveniente. Al llegar a la adolescencia, cuando se formaron las primeras parejas entre sus compañeros de clase, comenzó a sentir la crueldad de su mal, las chicas no se fijaban en él. Esta situación le produjo un profundo dolor que fue agriando su carácter y le llevó a ser excesivamente mordaz. Su deformidad le parecía una injusticia divina. Dejó de creer en Dios y en los hombres. Empezó a odiar, sobre todo a aquellos que eran más afortunados. Porque él, inteligente y sensible como era, sufría ese rechazo, esa indiferencia, mientras otros, más estúpidos, tenían un éxito, a sus ojos, inmerecido. Cayó en la misoginia.
Así estaban las cosas cuando conoció a Luis, que era todo lo contrario. Fue una amistad breve pero le hizo reflexionar. Luis, pese a su grave enfermedad, tenía una mirada extrañamente positiva sobre el mundo, siempre decía que el verdadero éxito consistía en aceptar el fracaso, desengáñate Daniel, al final todos fracasamos de una forma u otra. Estaba contento de que el destino le hubiera señalado a él y no a sus seres queridos con el mal que le aquejaba.
Fructificaron esas conversaciones y Daniel empezó a cambiar su mirada. Sus ojos oscuros y opacos se volvieron más claros y su expresión más limpia. Incluso algunos días , a ratos , olvidaba su diferencia. En esas ocasiones , era capaz de conversar de una manera natural, sin tensiones , sin hacer discursos negativos. Fue así como comprobó que la gente dejaba de huirle, incluso algunos buscaban su amistad. Poco a poco fue recuperando cierta esperanza. Tal vez el pudiera aspirar al amor, a cierta manera de amar. No obstante, el temor al fracaso le hizo ser excesivamente cauto . Cuando conoció a María, tan tímida, frágil y sensible se enamoró de ella pero jamás se lo dijo y, fue tal su disimulo, que ella nunca se percató de nada. Buscó con insistencia su amistad y en ella se fue transformando en un ser cada vez más delicado, bondadoso y detallista. El camino iniciado con Luis se completó con esta nueva amistad. Daniel llegó a ser el mejor amigo, el confidente, el paño de lágrimas y el que más la hizo reír.
Un compañero del alma.
Pasaron los años, los novios, un breve marido. Con idas y venidas, con períodos de más estrechez y de mayor distancia, María siempre regresaba, herida, golpeada por el dolor de causado por aquellos que no supieron acariciarla. Daniel siempre estaba ahí ,disponible en la penumbra, dispuesto a escucharla, a ser su paño de lágrimas. Cuando le llamaba, en los ojos de Daniel se encendían las estrellas y su rostro se iluminaba con una bella sonrisa. Daniel salía de su letargo y corría a su encuentro, disimulando la prisa.
Así fue siempre, creo, porque me fui de aquella ciudad y nunca volví a verles pero, a veces pienso en ellos y me pregunto qué pasaría. Hacían una bonita pareja.

10 abril, 2011

CHAGALL

Es uno de los pintores que, desde mi infancia, me han acompañado. De pequeño me gustaban sus colores y la fantasía de sus relatos pictóricos, porque Chagall es un pintor que "cuenta" cosas, un artista narrativo. Cuando un creador tiene algo que contar suele hacerlo y con esto doy una clave para entender, o no hacerlo, el arte contemporáneo. Es lógico que Chagall le gustase al niño que yo era porque, además de contar historias, lo hace de una forma ilustrativa y un tanto naif. Estas dos cualidades han sido determinantes para que me siguiera atrayendo siempre. He elegido este cuadro de los novios o la novia judía por ser uno de los más apreciados por mí, desde siempre, de todos los pintados por este gran artista. Hay una versión de otro genio de la pintura, Rembrandt, en la que el hijo del pintor apoya delicadamente su mano sobre el seno de su esposa. Probablemente no pensase Chagall para nada en ese cuadro al pintar el suyo, pero no puedo evitar que ambos se fundan en mi cabeza. Me gusta esta novia chagaliana a punto de despegar el vuelo y ese novio que, llevado por la pasión hacia su amada vuela como si fuera un pañuelo o una bandera. Como está contado, y que bien, el amor entre esas dos personas que ya casi no son, que están a punto de fundirse en un apasionado beso y viajar al mundo de la belleza y la fantasía, al Paraíso donde solo ellos pueden estar mientras nosotros, espectadores o público, les deseamos buen viaje.

MATÍAS


El abuelo Matías vino a vivir a casa. Desde que se quedó solo, su vida en el pueblo era complicada, la casa no reunía las mínimas condiciones de higiene y él comía cualquier cosa. No se puede alimentar uno sólo con media lata de fabada, sin calentar, al día. Eso dijo mamá mientras papá permanecía callado. Así que vino a nuestra casa y lo instalaron en la pequeña habitación al lado de la cocina. Ese cuarto, en tiempos de bonanza había sido el del servicio pero, con la crisis, hacía tiempo que estaba vacío. Era un espacio pequeño y mal ventilado pero tenía un cuartito de baño independiente y eso era ideal para la próstata del abuelo. El abuelo Matías era un ser solitario, hablaba muy poco. Parecía, con su aspecto bonachón y su eterna sonrisa, un ser ensimismado. Siempre me gustó esa palabra que a él le venía como anillo al dedo. La verdad es que en casa daba muy poca guerra y se pasaba la mayor parte del día en el parque o haciendo algún recado que le mandaba mi madre o, cuando yo era pequeño, recogiéndome y llevándome al colegio. El resto de su tiempo, como ya he dicho, lo pasaba en el parque, sentado en un banco, sin relacionarse con otros ancianos ni jugar a la petanca. Siempre con su sonrisa y enfrascado en sus pensamientos que parecían llevarle muy lejos en el espacio y en el tiempo. Yo le preguntaba pero jamás me contestó. A papá le ponía muy nervioso, yo creo que su mera presencia le resultaba insoportable pero, eso se hacía más patente en la mesa, casi el único momento del día en el que coincidían. Este hombre, cuánto tarda en ponerle nata a las fresas, este hombre... y el abuelo simulaba no enterarse, se hacía el sordo más de lo que era. El abuelo se puso enfermo. El doctor dijo que se moriría pronto. Esto lo dijo procurando que el abuelo no lo escuchara pero él lo sabía. Lo deduje porque su sonrisa se hizo más expresiva, como si se alegrase de emprender ese viaje ansiado desde hacía tanto tiempo. Cuando murió, mamá encontró un paquete de cartas debajo de su cama. Estaban dentro de una caja. Las vi sin poder leerlas, parecían, a juzgar por su desgate, unos papeles leídos miles de veces. Creo que el abuelo las había leído cada noche desde que fueron escritas. Mamá las destruyó y, con ellas, el secreto del abuelo.

05 abril, 2011

AMOR EN EL SUPER


Él hacía la compra distraído. Necesitaba algunas cosas y las iba metiendo en el carro a medida que las veía. Ella tenía prisa, compraba todo lo de la semana e iba tachando de la lista lo que ya había cogido de los estantes. El super estaba medio vacío a esa hora, la de la comida.
En el pasillo donde están las pastas y las latas de mejillones y las otras, él se paró un momento guiándose por el capricho. Ella dobló la esquina con prisa y chocaron. ÉL le pidió los papeles del seguro y ella sonrió. Lo siento, caballero, pero me acabo de sacar el carnet y, diciendo esto, se relajó un poco. La conversación fue así de breve, poco más. Se separaron para encontrase de nuevo en las colas de las cajas. Ella, al verlo, ralentizó su paso. Él lo aceleró. La sincronía fue tan perfecta que coincidieron en las puertas del ascensor que conducía al aparcamiento. Entraron, estaban los dos solos, tenían apenas un minuto. No hablaron del tiempo, ni miraron al techo. Él le dijo eres tan bella, ella sonrió de nuevo. Se abrazaron y se dieron un beso. Luego se abrieron las puertas y no se volvieron a ver nunca más. O sí, muchas veces, en el recuerdo.

Javier Liebana

Os recomiendo con sumo interés esta exposición de Javier Liébana que, estos días, puede verse en la Galería Ra del Rey, situada en la calle de la Reina de Madrid. Hay en esta pintura algo del mejor arte abstracto español que nos remite a Clave o a Tapies pero, además, el espíritu de Zurbarán y el misterio de algunos artistas de nuestro Siglo de Oro. No es fácil al ver un cuadro apreciar tanta tensión emocional. Lo normal son los altibajos, pues el proceso de realización suele ser lento y trabajoso. Cuando se consigue nos produce una extraña y agradable sensación. Pues bien, Javier lo logra en todos los trabajos expuestos. Sería interesante ver estos cuadros con los de Zurbarán al mismo tiempo y reflexionar, sobre lo que cambia y permanece, para construir ese bello y caudaloso río del arte a lo largo de los siglos